Berlusconi: Ironía política a la italiana

¿Ironía política o instrumento de comunicación de gobierno?

(por Marta Bernasconi)

El gran Cicerón recomendaba la ironía en los discursos. Afirmaba que el buen orador usa de forma eficaz el registro cómico y a través de ello crea una relación de sintonía con su auditorio. De este modo, el buen humor crea benevolencia hacia el que habla y la vez admiración por la perspicacia de sus críticas.

Silvio Berlusconi, a lo largo de su extensa trayectoria política, ha hecho abundante uso de la ironía, a veces con brillantes resultados; otras con escaso éxito, pero nunca ha dejado indiferente a su público. En su caso, la ‘comicidad’ ha pasado de ser arma en contra del poder a instrumento de gobierno. Según las palabras de él mismo “Io non racconto barzellette  e disistimo chi lo fa. Io uso storielle per scolpire dei concetti”. (“Yo no cuento chistes y me causa desdén quién lo hace. Yo uso historietas para esculpir conceptos”). Es así que Berlusconi ha logrado fama y admiración alrededor de su persona y ha encontrado la forma de criticar a sus contrincantes sacando una sonrisa a los italianos y sin necesidad de recurrir a argumentaciones racionales. La oposición siempre resultó aburrida a su lado, mientras que el “Cavaliere” ha sido para Italia “el político nuevo” por excelencia y sigue siéndolo gracias al humor. Barillari lo llama “el Rey que ríe” en el libro con título homónimo, acordándonos que el pueblo se ríe de si mismo, riéndose de su rey; de ahí parte del éxito de Berlusconi. Pero ¿qué pasa si el rey se transforma en bufón?

Durante los últimos años la figura del rey/bufón Berlusconi ha tenido un éxito inestable fuera de Italia, con la comunidad internacional interrogándose sobre la suerte el país transalpino. Algunos ejemplos fueron las bromas a Angela Merkel y la infeliz apreciación dedicada a la presidenta finlandesa que le costó una protesta diplomática oficial por parte del gobierno de Helsinky. Pero, sin embargo, en Italia la fama de Berlusconi no hizo más que crecer generando simpatía, cercanía y conexión. La mujer italiana pareció hacer caso omiso de los comentarios machistas y poco “politically correct” usados por el Premier para dirigirse a ellas, como cuando, en ocasión de las elecciones administrativas de 2003 afirmó acerca de su candidata “Viviana es más bella que buena”. Después de haber puesto en su gobierno a bailarinas y a miss Italia y de haber alabado públicamente sus piernas y bellezas; la ironía ‘berlusconiana’ ha encontrado un muro difícil de derrumbar. Una vez sacada a la luz su relación con Ruby, una  escort marroquí menor de edad,  a Berlusconi el humor le ha servido de poco: la broma “Mejor mirar una chica guapa que ser gay” no ha encontrado gran apoyo en su público.

Pero las herramientas de comunicación del Presidente del Consejo parece que empiezan a no surtir efecto. La semana pasada más de diez mil personas, la mayoría mujeres, se manifestaron por las calles de Milán pidiendo las dimisiones de Silvio Berlusconi después de los últimos escándalos sexuales en que se ha visto implicado. Il Cavaliere está presuntamente relacionado con una red de prostitución que, en alguna de sus fiestas, trabajó con chicas menores. Es la primera vez que las mujeres italianas, las mismas que fueron diana de comentarios desagradables y desprestigiadas, se movilizan de forma rotunda contra el Premier, recorriendo las calles al grito: “¡Despierta! El cuerpo de Italia no está en venta”.  Ya que, en este momento, devolver la dignidad a las mujeres significa devolverla a toda Italia. Apoyadas por el sindicato de CGIL y los partidos del centro-izquierda, seguirán manifestándose en toda Italia bajo el slogan de “L’Italia non è un bordello” (“Italia no es un burdel”).

La estrategia del Cavaliere en los últimos días ha cambiado: el rey que ríe se ha cerrado en un silencio, roto sólo en pocas ocasiones a través de videos grabados para prensa o para el partido. Los magistrados, que están desvelando hechos cada vez más turbios y una red en la que están implicados exponentes del PdL, directores de medios de comunicación y personajes del espectáculo; han presentado una petición oficial para un juicio inmediato al Premier; se habla de fiestas, fotos con Berlusconi desnudo, píldoras en los cócteles para aturdir, selección y contratación de chicas. Berlusconi ha vuelto al contraataque con tono más agresivo que irónico: se pregunta quién pagará por estas acusaciones y por la imagen del País porque , tal y como asegura “Yo no temo por mí. Yo soy un hombre rico que puede pasar el resto de su vida construyendo hospitales para los niños del mundo como siempre he deseado”. ¿Cuál será el próximo paso del rey-bufón?

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