Obama y Zapatero: El mantenimiento de una marca

Dicen que Obama además de su presencia en las redes sociales, sacó los pies a la calle ¿Realidad o un producto de marketing?

Este mes hemos podido ver como una de las mejores marcas construídas; “Obama” se ha desinflado. Los resultados constatan cómo toda la ola que movió Obama, cómo toda su cercanía y buenos propósitos se han quedado, como dicen muchos políticos norteamericanos, en nada.
Obama fue todo un producto del marketing político. Se construyó una marca en torno a una serie de valores y sentimientos. La marca funcionó y Obama se convirtió en el primer afroamericano presidente de los EEUU. La marca Obama que tanto valía en aquel momento… ¿Cuánto vale ahora?
En España crearon otra marca con fuerza y con dos letras: “ZP”. La marca ZP ha tenido muy buenos resultados pero se está viendo que está, como Obama y la economía, en recesión. Las próximas elecciones municipales de España nos marcarán el estado real de esta marca ibérica.
¿Qué falla para crear y hundir una marca política? ¿Dónde está el problema? ¿Creamos marcas basadas en humo?; Cuando nace una marca comercial, esta se sustenta en solucionar, en mejor o peor medida, una serie de necesidades que tienen los ciudadanos. Las personas testan esas marcas, las prueban y, si les convence, repiten. Son marcas con productos bien definidos que tienen el objeto de solucionar unas necesidades concretas, se construyen basadas en algo y dirigidas a los ciudadanos. Ellos son los que marcan su rumbo. Nos podrá gustar más o menos, pero tenemos otras marcas que sirven para lo mismo y contamos con una mayor oferta. Muchas de ellas se crean como iconos y se apoyan mucho en el sentimiento, existen mucho más efectos para una marca comercial, y para eso tendríamos que hablar de las 4 P del marketing tradicional.
¿Y si pasamos a los políticos? ¿Y si dejamos de lado las 4 P del marketing? Las marcas políticas, basan su éxito en la percepción del ciudadano. “Yo esperaba mucho más de este político pero me ha decepcionado” es una frase recurrente pero no alejada del día a día de la gente. En un post señalamos algunos de los modos que tienen los políticos de hacer llegar su trabajo diario. Los que trabajamos en el mundo del marketing político tenemos que preocuparnos por crear marcas que no se desinflen a la primera de cambio. No podemos vender humo, y mucho menos, crear falsas espectativas en los ciudadanos que son por quienes tienen que trabajar nuestros políticos.
Son muchas las cosas que podríamos decir, aquí hemos querido dar unas pequeñas pinceladas sobre una realidad, cada día más presente en nuestra sociedad. Los resultados, los iremos viendo. ¿Hay que apoyar a un buen producto de marketing o a un buen futuro gobernante?

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