Golborne, ¿El Bachelet de la derecha chilena?

El ministro de economía en una de sus visitas a terreno.

(por Hernán F. Villar Cárdenas)

No cabe duda de que en estos momentos el hombre más famoso de Chile es el ministro de minería Laurence Golborne. Su infatigable espera al lado de los familiares de los 33 mineros aun atrapados ha sobrecogido al país y al mundo. Su capacidad para aprender a comunicarse con los medios, superando al discretísimo desempeño de la siempre perpleja Ministra Von Baer (desaparecida en acción en este episodio); su simpatía y su cara de “hombre bueno” han logrado generar un puente con la opinión pública que hasta ahora no ha logrado nadie en el gobierno, ni siquiera el Presidente Piñera.

El “fenómeno Golborne” me hizo recordar de súbito al “fenómeno Bachelet” en su momento. Y es que cuando hay diferencias entre uno u otro, las similitudes son notables, desde las triviales, como el que sus nombres son evidentemente no hispánicos y su corta estatura, hasta otros más determinantes.

Como ya dije, ambos se parecen. Ambos se han construido frente a las cámaras en medio de situaciones difíciles: la presidenta Bachelet montada en un carro Mowag en las inundaciones y Golborne de casco y zapato de seguridad al pie los sondajes. Ambos provienen de la educación pública, la primera del Liceo de Niñas de Santiago, y el segundo en el Instituto Nacional. Ambos no tienen miedo a equivocarse en público, son capaces de emocionarse ante el dolor ajeno, ante la frustración de no poder hacer más de lo que están haciendo. La capacidad de ambos de mezclarse, tomado mate y comiendo un pan con mortadela lisa al desayuno, sin que parezca forzado (como le resulta forzado al Presidente y demás ministros) puede llevar a Golborne tan lejos como llegó a Bachelet.

Cierto resulta que Bachelet se crió en las lides políticas y que sufrió en carne viva lo que ningún otro Presidente de la República ha sufrido, pero Golborne no es un primerizo y pocos conocen que tuvo una temprana militancia en política en los primeros años de la década del 70, en una trinchera distinta a la de la Presidente Bachelet, claro está. Así Golborne tiene lo que otros ministros mas “políticos” no tienen: la trinchera política, la reunión donde se arregla el mundo, la capacidad de escuchar conversaciones bizantinas y el oído entrenado para entender el subtexto de una conversación.

Si la derecha actúa inteligentemente, cosa que en estos cinco primeros meses no ha resultado, podrían llegar a tener entre sus manos al candidato que tanto buscan, eso si es que el Presidente deja que “Laurence  de Atacama” tenga agenda propia y se desligue de los torpes asesores del segundo piso de La Moneda. Si se deja absorber por los “profesionales de excelencia” y sus peroratas vacías, la derecha habrá desaprovechado a una carta como hoy no tienen otra.

Créditos Foto: Blog de Cristian Gengnagel, concejal.