Los medios y la resistencia pacífica

(por Nelly Ramírez Moncada)

En un artículo sobre Resistencia Pacífica y Revoluciones de colores se destacó la importancia de la resistencia pacífica y de las revoluciones de colores como medios no-violentos para conquistar cambios sociales en pro de la democracia. En el repertorio de acción colectiva no-violenta destaca el uso de campañas informativas como un potencializador del mensaje por su enorme capacidad de incidencia y movilización. Los medios han demostrado ser un segundo poder dentro de las estructuras de nuestra sociedad.

Las campañas informativas deben constar de estrategias y planes de asesoramiento a la población sobre fuentes confiables de información y una continua retroalimentación sobre la situación política del país y los posibles espacios para manifestarse. En períodos electorales la necesidad de estar informado se acrecienta, la campaña debe promover la generación rápida y fidedigna de información sobre los candidatos y el desarrollo de los procesos electorales. Un componente imprescindible de dichas campañas es la creación de una estrategia conjunta de las distintas ONG nacionales e internacionales envueltas en el proceso electoral para dar cuenta a la ciudadanía del quehacer de la institución electoral y su debida transparencia, de forma unificada.

En los casos exitosos de Revoluciones de Colores en Georgia (Rosa, 2003) y en Ucrania (Naranja, 2004) las campañas informativas –y por ende el correcto uso de los medios de comunicación– enfocadas en la defensa del voto, la educación electoral y el monitoreo de las elecciones, garantizó que la ciudadanía estuviera altamente informada y sensibilizada en relación con la importancia de la transparencia en los procesos electorales. Esto posteriormente desembocó en multitudinarias manifestaciones y actos de repudio en todo el país ante los señalamientos y evidencias de fraude electoral, la intensidad de dichas manifestaciones llegó a tal punto que obligaron en sus respectivos países al instituto electoral a convocar a elecciones nuevamente.

En relación con el uso de los medios de comunicación por parte de los nicaragüenses, el conocido experto en comunicación, Guillermo Rothschuh Villanueva, ha indicado que “la sociedad nicaragüense aún no se ha empoderado de los medios, no acude a ellos de manera sistemática, únicamente lo hace en situaciones límites; quienes más recurren a los medios son las organizaciones políticas y de la sociedad civil. Un avance significativo sería que las organizaciones de base, gremiales y sindicales contaran con su propia estrategia de medios. Los nicaragüenses no se han apropiado de ellos como debería ser, debido a su importancia por su carácter omnipresente y omniabarcante. Los medios son un eje transversal y apoyándose en ellos, diversos grupos tendrían capacidad de movilización, incidencia y de galvanización de las conciencias.”

En Nicaragua, según estadísticas oficiales de Telcor del año 2009 hay 3,139,697.00 usuarios de telefonía celular, por tanto la difusión de mensajes de texto debe valorarse, para lo cual ya existen herramientas en Internet tales como Taringa, Grippo, entre otros, que permiten enviar cientos, miles o millones de mensajes al mismo tiempo. Por el lado de los medios audiovisuales una reciente encuesta elaborada por la ONAP ha indicado que en la ciudad de Managua más del 95% de la población tiene un televisor, contundente argumento a favor del famoso dicho: “Una imagen vale más que mil palabras”.

Las conexiones de servicio a Internet según censo de Telcor del año 2006 son 23,624.00 en todo el país. Esta cifra no corresponde a un número individual de usuarios sino a la contratación del servicio. Diversos expertos han manifestado que el uso individual de internet lleva un crecimiento acelerado debido a la proliferación de cibercafés y salas de internet en las principales ciudades del país. Del creciente uso del internet, se desprende la importancia del uso de redes sociales habiendo demostrado ya su enorme capacidad de movilización y su naturaleza unificadora y transfronteriza.

El connotado escritor Mario Vargas Llosa, en una entrevista a El Universal de Caracas, al preguntársele sobre los alegados intentos del Presidente Chávez de Venezuela de controlar estas redes sociales, dio una respuesta contundente y alentadora: “No hay dictadores que puedan controlarla. Es una tecnología que ha hecho volar las fronteras, que hace volar todos los sistemas de censura y ese es el aspecto más positivo, que es una garantía de comunicación y de libertad que va a derrotar sistemáticamente todos los intentos tiránicos de controlar el pensamiento y la expresión. En esto Chávez también fracasará, se lo puedo asegurar.”

El grupo en Facebook “Un millón de voces en contra de las FARC” (con más de 450,000.00 miembros) fue la plataforma utilizada para convocar la marcha del 4 de febrero del año 2008, de envergadura mundial. Según datos presentados, se informó que más de doce millones de personas en distintas ciudades de Colombia y el mundo participaron en la misma. Este ejemplo deja entrever claramente la inmensa y portentosa capacidad de las redes sociales para promover la movilización de la ciudadanía en varios países al mismo tiempo y con un alto grado de intensidad y convicción.

En sociedades altamente mediatizadas como las nuestras el correcto uso de los medios de comunicación es un factor clave para alcanzar un alto nivel de incidencia y llegar de manera simultánea y eficaz a un mayor número de ciudadanos a nivel mundial, no únicamente en períodos de gran tensión, sino de forma permanente y estable. El diseño e implementación de campañas informativas orientadas a sensibilizar, incidir, informar, difundir y ejercer presión de forma estratégica sobre los actos de las diversas fuerzas políticas y en un futuro durante un proceso electoral podría significar un mundo de diferencia de cara a nuestra posibilidad de hacer girar el curso actual de la democracia y por ende nuestra calidad de vida en Nicaragua. Hoy por hoy el uso de los medios de parte de diversos actores de la sociedad civil en respuesta a los actos del gobierno se ha hecho de forma improvisada y reaccionaria, esto debe replantearse y estudiarse urgentemente.

Artículo original publicado en El Nuevo Diario de Nicaragua