Ahí va, Bachelet Superstar

(por Octavio Morales Rojas)

No era menos esperar, algo iba a pasar cuando Bachelet dejara el Palacio de la Moneda, y así sucedió. Los terremotos que han afectado a Chile a lo largo de estas dos semanas no fueron capaz de disminuir su aprobación pública, aunque si calmaron el ambiente de despedida hacia la mandataria, la gente prefirió que trabajara los últimos días gobierno, pero en cambio la exigen de vuelta para el 2014.

¿Influyó el Terremoto?

Aunque falta mucho por evaluar y medir respecto a la catástrofe natural que sucedió en el país, según la Encuesta Adimark GfK la ex presidenta logró mantener su nivel de aprobación en un 84% y sólo mostró algunas diferencias en sus atributos antes y después del terremoto:

Bachelet logra un aumento en la impresión de que es “querida por los chilenos” de un 93% a un 96%. De igual forma, incrementa de un 81% a un 85% en la apreciación de su “liderazgo”. No así en la evaluación a su “capacidad para enfrentar situaciones de crisis”, donde cayó de un 86% a un 83%. A pesar de todo, no logra irse mal evaluada.

El clima anímico chileno

La última semana de gobierno concertacionista también era un ingrediente más para despedir la administración oficial, y a pesar que todos los reconocimientos eran para Bachelet, no hubo ganas de hacer grandes actos públicos, ni otros reconocimientos populares. El estado anímico de los chilenos fue golpeado duramente por el terremoto y los tsunamis, el voluntariado social, los lideres que convocan a este tipo de actos espontáneos, los partidos políticos, la iglesia, los centros culturales, todos están preocupados de la ayuda humanitaria, la reconstrucción y las fuertes réplicas telúricas que no paran en esta zona de sismos. No hubo homenaje de despedida como se esperaba.

Los medios la quieren

En un país donde casi todos los medios de comunicación están concentrados en la derecha y donde la Concertación no realizó nada para revertir esta situación, la mandataria es vista con simpatía y sin grandes críticas, el último día la televisión le dedicó una extensa cobertura a sus últimos minutos, recalcando el cariño de la gente que la esperaba afuera, la despedida con sus funcionarios, el afecto de los artistas chilenos y el sentir de sus palabras de despedida.

Nunca antes vimos un final de esa magnitud en Chile, triste y emocionante, lleno de ovación a la vez (ver cronología). No así lo hizo la prensa escrita, la más tradicional y conservadora de todas, pasaron unas horas y al otro día aplacó la situación. La gente espero más, se quedó con las ganas de ver las lágrimas de la presidenta en portada, algo para guardar en sus recuerdos, pero se quedó con las ganas.

El 2014

La presidenta conoce el respaldo que se lleva y actua con mucha discreción, aunque ya ha dicho que el terremoto la obligó a replantearse su futuro, a los medios confiesa que quiere dedicarse a la familia, poder ir al supermercado a comprar y descansar, pero poco le creemos. Tampoco queremos que fuese así.

El bacheletismo aclara que Michelle no puede cometer los mismos errores que Ricardo Lagos, quién optó por cargos internacionales y se marginó de los debates locales. Otros opinan que ella es antisísmica, no pudo con ella la reforma del transporte público, ni la revolución estudiantil “pingüina”, menos la erupción del volcán Llaima, la fiebre porcina y tampoco los últimos embates de la naturaleza, tiene liderazgo y no debe perderlo, le ha tocado difícil y nadie puede decir lo contrario.

Sus cercanos dicen que Bachelet ya eligió una casona en el barrio de Providencia para instalar su oficina y que prontamente será la sede para crear una Fundación o un Think Thank que servirá de plataforma política para no perder todo lo obtenido, popularidad y cercanía con la gente.

Créditos fotográficos:

Foto 1 Vía Tumblr @sednonsatiato

Foto 2 y 3 Vía La Tercera – Ximena Navarro

Foto 4 Vía La Nación – Paula Farías