Berlusconi 1 – Justicia 0

(Por Marta Bernasconi)

Toga abbandonata

El miércoles 3 de febrero, la Camara de Diputados dio el alta a la “Ley del Legittimo Impedimento”, norma que aplaza la presencia de Berlusconi y otros políticos a los asuntos judiciales que tienen pendiente en Italia. Aunque al texto aún no tiene su aprobacion definitiva por parte del Senado, la decisión final ya es obvia entre los legisladores italianos.

Berlusconi ha ganado otra batalla, o mejor dicho “su batalla”, porque desde ahora el premier está legitimado para pedir el aplazamiento de todos los procedimientos penales en los que esté implicado, justificándose con compromisos institucionales.

Una vez más el Parlamento se ha dividido drásticamente entre la mayoría del gobierno y la oposición: teniendo 316 votos a favor, 239 en contra, 40 abstensiones, las que están registradas principalmente entre las filas del partido UDC de Ferdinando Casini (sector de vocacion centrista).

La medida deja que ministros, y también las cargas más altas del Estado, permitan suspender sus procesos, reenviando las compariciones de fecha en fecha, teniendo por delante a los Tribunales de la justicia italiana hasta por un máximo de 18 meses. Tiempo que “Il Cavaliere” y su equipo estiman necesario para la preparación, toma en exámen y aprobación de un nuevo “lodo Alfano-bis” para finalmente conceder la inmunidad total al mismo Berlusconi y a los altos cargos administrativos que lo acompañan.

Uno de los aspectos más conflictivos del emendamiento, ya de por si muy controvertido, es la legitimación a la autojustificacion por parte de los imputados. Mientras que anteriormente el Juez se ocupaba de certificar y contrastar el efectivo impedimento por razones institucionales, o en caso contrario a llevarse con la fuerza al interesado, ahora es suficiente que el indagado autocertifique su imposibilidad a presentarse para conceder y aceptar la ausencia.

Con la excusa de la imposibilidad de llevar a cabo acciones de gobierno, Italia cede su derecho y su deber a la igualdad de todos los ciudadanos delante de la Ley. El debate y el conflicto entre la magistratura y el mundo político sigue: Berlusconi 1 – Justicia 0.