“Minutos de fama o desgracia política que salen por TV”

(por Octavio Morales Rojas)

Además de la relación diaria de la televisión de entretener, informar y comunicar a sus audiencias, hay momentos inesperados, espontáneos –y por qué no- también preparados que pueden favorecer o bajar la imagen de un político.

Cuidado de aquellos que no sepan improvisar o tener la locuacidad para salir del paso, ya que la televisión sin pautas, no es terreno para lentos e infortunados.

Así es como el francés Sarkozy, tiene un historial de apariciones que bien lo pueden perjudicar. La televisión francesa e internacional lo sabe y no duda de grabarlo en donde esté, cuando se tiene un personaje conflictivo de este tipo, la prensa sabrá donde buscar para grabar, aunque sea desde un teléfono móvil.

La demanda in situ:

No contento de los espacios que los medios entregan a la protesta y la demanda de los ciudadanos, las personas han buscado nuevos modos para irrumpir y colocar sus temas en la agenda, con ese objetivo van en busca de respuestas oficiales que los comprometan ante los medios, generando compromiso y noticia mediante actos oficiales, reuniones, inauguraciones o donde sea que esté la prensa, si esta es nacional mucho mejor, ya que la sorpresa será mucho más efectiva.

Fue así como el ex presidente chileno, Ricardo Lagos, visitaba unas obras en construcción y un afectado de una expropiación de la zona, quiso llamar la atención y no encontró la mejor forma que salir desnudo, en un principio consiguió su objetivo y atrajo a todos los medios, pero su acto se opacó, ya que no alcanzó a poner en vergüenza al presidente, al contrario, éste rápidamente le contestó y salió del hecho.


Los programas de humor:

Es muy normal que en todos los países, los principales programas de humor y comedia imiten a sus representantes políticos, siendo aún más la comidilla de ellos, si el gobierno no está bien evaluado o si la relación con los medios no es la adecuada.

Ante lo anterior, es mejor el blindaje que la vergüenza causada por una exposición gratuita de una autoridad, pero algunos prefieren morir en el intento. Ya en diciembre del 2000, el ex presidente argentino Fernando De la Rua, decidió presentarse a una imitación de su personaje y visitó un programa televisivo de mucha sintonía. Desde el público y ante la mediación del mismo presentador, irrumpió un molesto ciudadano y cambió todo el destino del programa. La retirada del mandatario tampoco fue desapercibida y confundió la puerta de salida ante la mirada de miles de argentinos.

El trato con los periodistas:

La relación prensa y política debe ser buena, como en todas las relaciones que llevamos en nuestras vida. No hay razón para hacer lo contrario, ya que siendo saludable, será beneficiosa para ambas partes, porque en definitiva es un negocio de comunicar y posicionar.

Halperín, comunicador argentino dice que “el periodista que imperiosamente necesita información todos los días no es un problema de creación artística sino de un trabajo que requiere una materia prima que es la noticia, y la exige todos los días”, eso lo tiene el político y con ello trasciende para bien o para mal, sobre todo hoy, cuando el you tube transforma nuestros actos en una enfermedad viral difícil de borrar.

El ex presidente uruguayo, Jorge Batller bien lo supo hace algunos años, ya que será recordado por su solidaridad al tratar “a los argentinos de ladrones” en plena crisis económica. Aunque la ofensa fue grabada en off, ya la actitud de la entrevista no tuvo nada de amable con la prensa extranjera, lo que condujo a publicarla y mediatizarla por los afectados.

Bajo la misma situación hay que recordar que el periodista edita, posteriormente presenta y saca más conclusiones de su trabajo, también tendrá más tiempo para hacerlo, ya que trabaja en eso y podrá seguir dándole vueltas al asunto. Si lo tratan de mal entrevistador puede que la gente lo olvidé, pero los minutos de mal entrevistado quedarán por siempre, sobre todo si arranca y no sale solemne de una pregunta incomoda.

El mexicano Vicente Fox hizo lo anterior y no supo abordar lo que un libro demandaba en contra de su familia.

Asimismo, Evo Morales tampoco tuvo paciencia y perdió la oportunidad de explicar a la comunidad internacional una convicción que encuentra razonable.

A micrófono abierto:

Los programas en directo, dejan errores o salen cosas curiosas para analizar. Sea esa o no la cuestión, el micrófono no siempre queda apagado y la pausa pronosticada a veces no sale al aire. Mejor evitar los comentarios y esperar un escenario más propicio como un pasillo o un café.

El presidente Zapatero y en plena campaña por la reelección del cargo, no dudo en comentar que cosas le convenían y contó uno de sus secretos de campaña, aunque la competencia no escuchó estos segundos de televisión y siguió sus mismas palabras, la prensa no quiso enfrentarse al gobierno. Tendiéndole una mano, al emitir nuevamente el episodio y salvando el momento con otras declaraciones personales del periodista involucrado.

El momentum del menos conocido:

A veces un político mediante sus actos puede incitar que otro menos conocido o popular salga a la noticia. Hace unos meses, mientras las elecciones primarias chilenas de la Concertación de Partidos por la Democracia, definía a su candidato único para continuar a Bachelet y en plena ceremonia de confirmación, un senador insultó a quién optó por llevar la elección hasta el final, olvidando el acto democrático que los había congregado.

José Antonio Gómez, contendiente de Frei –el ex presidente chileno- siempre fue reconocido como un candidato regional, de un partido pequeño y que no puntuaba mucho en encuestas nacionales. Del 10% pronosticado, subió a más de 30%, y seguiría siendo menos popular, sino fuese por el altercado político televisado. Hoy es la carta más prometedora para la siguiente campaña del 2014, logró ser conocido acaparando portadas y entrevistas sobre la situación, aún es tema de columnas de opinión y lo diferencian como una cara nueva como candidato, mientras el otro político quedó cuestionado por su responsabilidad dentro del partido. Si aprovecha el salto podrá seguir figurando.

Sin lugar a duda que los imprevistos televisivos en la política son aquellos momentos que complementan el perfil mediático de un candidato o una autoridad, agregan carisma o mala sintonía con la gente, pudiendo llegar a beneficiar o perjudicar a un candidato. La suma de esas apariciones construirán una identidad perceptible para cada seguidor y causarán la añorada empatía o el temido rechazo de la sociedad. Ante estas variables, conviene estar preparado, pensar las cosas antes de actuar y ser siempre original.