La política, en clave de humor

(por Ana Frontela Diéguez)

La política sin el humor sería aburridísima. Permítanme este inciso. Y se lo dice alguien que trabaja con políticos. Altos, bajos, arrogantes, petulantes, soñadores, optimistas…, da lo mismo. En general, si hay algo de lo que adolecen es de sentido del humor. “La política es un asunto serio”, suelen decir; lo cual es cierto. Sin embargo, alguien olvida que el humor ha sido siempre y será el mejor recurso utilizado en la comunicación política para captar la atención del ciudadano. Sólo hay que echar la vista atrás a nuestra historia democrática para darse cuenta de que, en publicidad, al igual que en política, al final sólo recordamos aquellos que nos gusta, o que nos hace reír. Las campañas negativas están muy bien para “reafirmar al voto duro”; sin embargo, todo aquello que nos llega a través de la parodia nos resulta más fácil de entender. Y es que, lo bueno que tiene el humor es que lo simplifica todo; es como el mensaje: que tiene que ser claro y directo, si quieres que sea efectivo. Decía Aquiles Nazoa que “con el humor hacemos que el otro piense sin que se dé cuenta que está pensando”.
Sin duda, esto es algo que han entendido a la perfección los nuevos creativos y los consultores políticos de nuestra era. Los anuncios más efectivos son los de las empresas que han utilizado humor como clave de muchas cosas. Precisamente por esto, por ser el primer artículo que escribo en este blog, me gustaría dedicarlo a este aspecto, tan importante en la comunicación política, y que tantas veces olvidamos.

Para ser justa, tengo que decir que cada vez son más los políticos que empiezan a utilizar esta herramienta como gancho electoral. El primero de ellos, nuestro presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que apareció ante todos los españoles en un vídeo en el que se reía de su propio guiñol. De la “CrispacidaZ, y GenerosidaZ” del máximo responsable del Ejecutivo pasamos ahora a versiones mucho más histriónicas, como la que protagonizó el Lehendakari, Juan José Ibarretxe, en la última campaña electoral a las elecciones vascas. Ibarretxe sorprendió a todos parodiando su propia imagen. Aprovechó un acto en plena fiesta pagana del Carnaval para dejarse grabar un vídeo hablando en ‘galaico made in vasco’ y caricaturizado como el mítico capitán Spock del popular filme (de) Star Treck.

La puesta en escena no sé si convenció a muchos, pero lo que nadie duda a estas alturas es que consiguió dar el salto a todos los medios de comunicación locales y nacionales. “Hay quien busca la noticia y hay quien se la encuentra y, sin duda, Ibarretxe, la buscó y consiguió colocar su mensaje. El video sobre “Las decisiones las tomamos en la galaxia vasca” debe ser la versión reciclada del ya tradicional: Oye Patxi, ¿tú eres de Bilbao?
Chistes al margen lo cierto es que la parodia se versionó incluso en el popular programa de humor ‘Vaya semanita’, que consiguió batir récords de audiencia.

En España, el humor poco a poco va formando parte de la vida pública y social. Aunque si bien es cierto que todavía estamos lejos del posicionamiento que toman los partidos en las campañas americanas, en nuestro país la evolución ha sido notable. El germen ya se empezó a notar en las elecciones generales de 2008 con Zapatero aunque el despunte más claro lo hemos vivido en las elecciones autonómicas gallegas y vascas del 1 de marzo de 2009. Ya entonces Zapatero se presentó a los españoles en un vídeo en el que claramente se reía de sí mismo al ver sus guiñoles; aquellos muñecos ideados por Canal Plus y que durante años daban su particular visión en clave de humor de la vida política española.

Pese a todo, lo cierto es que la tradición democrática norteamericana, ha sabido jugar mucho mejor que los europeos con esta baza. El último en tomar partido el ahora presidente y entonces candidato a la Casa Blanca, Obama, quien no dudó en dejarse ver en un programa de entrevistas nocturno de máxima audiencia, el show de Leno, para dar a conocer al país su lado más personal. Lo cierto es que el programa le ayudó a mostrar una imagen mucho más distendida de la que nos tienen acostumbrados los políticos.

En España seguimos mirando a EE UU como un referente político y comunicacional. Las campañas electorales son ya una verdadera batalla en la que partidos, empresarios, voluntarios y simpatizantes colaboran en lo que ya se ha convertido en un verdadero show mediático. No se escatiman ni esfuerzos ni medios. Las campañas llegan a durar meses y, por eso, es necesario recurrir a la ironía para luchar hasta por el último voto de Arkansas.

Dar con el mensaje exacto y el método no siempre es fácil. Numerosos consultores y comunicadores se han pasado años estudiando cómo crear posicionamiento entre los electores. Errar en el medio es errar en el mensaje y, por eso, los políticos invierten miles de millones para dar con la fórmula adecuada. Los recursos son innumerables y, los límites, sólo los marca la imaginación. Vean la propuesta de este partido político brasileño.

El sentido del humor, a veces, nos juega malas pasadas. Marcar los límites no siempre es fácil. Una palabra inapropiada puede echar al traste una comparencia pública. Por eso, si eso sucede, lo mejor es reírse de sí mismo. Y si no, vean lo que le sucedió a este político.

Está claro, que en la política hay humor.